Por qué la IA alucina: 7 señales para detectar datos falsos
La IA no miente: predice. Te explicamos por qué ChatGPT y otros modelos inventan datos y las 7 señales para detectar una alucinación antes de fiarte.
Lo peligroso no es el “malware”: es que se llevan conversaciones completas y datos de navegación. Señales para detectarlo y qué hacer hoy mismo.
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Alcance
900.000 instalaciones entre dos extensiones “de IA” que se colaron en la Chrome Web Store.
Lo que robaban
Chats completos (prompts + respuestas) y todas las URLs de tus pestañas.
El detalle feo
Exfiltraban datos cada 30 minutos, camuflándolo como “analítica anónima” para “mejorar la experiencia”.
Idea clave: no es “te metieron un virus”. Es mucho más silencioso: si una extensión puede leer lo que escribes en ChatGPT, también puede leer lo que copias de tu trabajo, tus búsquedas, tus URLs internas… y unirlo todo en un perfil.
Antes de seguir: si te suena esa sensación de “con la IA hablo como si fuera mi bloc de notas”, te interesa repasar el lado menos glamuroso de la privacidad (y los errores típicos) en errores típicos al usar IA: alucinaciones y privacidad.
Imagina que has usado ChatGPT para pulir un email sensible, pegar un trozo de código, preparar una oferta, o simplemente desahogarte con un problema personal. Ahora imagina que, en paralelo, una extensión del navegador está leyendo esa conversación y la está enviando fuera. Sin ventana emergente. Sin aviso claro. Sin “alarma”.
Eso es lo que se detectó en dos extensiones de Chrome con instalaciones masivas: “Chat GPT for Chrome with GPT-5, Claude Sonnet & DeepSeek AI” (ID fnmihdojmnkclgjpcoonokmkhjpjechg, alrededor de 600.000 usuarios) y “AI Sidebar with Deepseek, ChatGPT, Claude, and more.” (ID inhcgfpbfdjbjogdfjbclgolkmhnooop, alrededor de 300.000 usuarios).
Las dos se presentaban como lo típico que mucha gente instala “para ir más rápido”: una barra lateral con acceso a modelos, atajos, resúmenes, ayuda mientras navegas… justo el tipo de promesa que hace que bajes la guardia porque suena útil y “normal”.
Si solo robaran “una cosa”, ya sería grave. Pero aquí el combo es lo que da miedo:
Chat robado: lo que preguntas y lo que te responde la IA suele incluir contexto. Mucho. “Te cuento mi caso”, “aquí tienes mi contrato”, “este es mi stack”, “este es el problema del cliente”, “te pego el error del servidor”, “tengo estas deudas”…
Navegación robada: las URLs de tus pestañas (y a veces sus parámetros) pueden revelar búsquedas, herramientas internas, nombres de proyectos, tickets, repos privados, paneles, documentos, y rutas que solo existen dentro de tu empresa. Incluso una URL “aburrida” puede llevar un identificador, un token o una pista.
Juntas ambas cosas y ya no es “me han leído un chat”: es me han construido un mapa. De quién eres, qué haces, qué te preocupa, con qué trabajas, qué empresa, qué herramientas, qué proyectos y qué datos manejas.
Por eso esto no es solo un susto viral: es un recordatorio brutal de que el navegador se ha convertido en tu oficina, tu vida y tu memoria… y una extensión con permisos amplios es, literalmente, una ventana abierta.
Las extensiones no “hackeaban” ChatGPT ni DeepSeek por dentro. No necesitaban romper nada. Hicieron algo mucho más simple: mirar la pantalla desde el navegador.
1) Pedían permisos amplios con una excusa razonable: “recoger analítica anónima para mejorar la barra lateral”. Ese tipo de texto suele sonar inocuo y mucha gente hace clic en “aceptar” sin pensarlo.
2) Leían elementos de la página (el DOM) cuando estabas en sitios donde aparecían “chatgpt” o “deepseek”. En cristiano: detectaban que estabas en la conversación y extraían los mensajes.
3) Guardaban localmente y enviaban en tandas cada ~30 minutos a servidores remotos. En los análisis se mencionaron dominios como chatsaigpt[.]com y deepaichats[.]com como destinos de esa exfiltración.
4) Recolectaban tu navegación (URLs de pestañas abiertas) de forma sistemática. Esto es clave: no se limitaron a “cuando hablas con la IA”, sino que podían construir un historial de actividad.
Y un detalle especialmente tramposo: en algunos casos, al desinstalar una de estas extensiones se abría automáticamente la página de la otra para empujarte a instalarla. Es el equivalente digital a “¿quieres salir? toma, otra puerta… que también está mal”.
No hace falta ser analista de malware para oler algo raro. Aquí van señales prácticas, de “yo mismo lo puedo mirar ahora”:
Señal #1: permisos demasiado grandes para lo que promete. Si una extensión te dice “te pongo una barrita con IA” pero pide acceso a leer y cambiar datos en todos los sitios, ver tus pestañas o capturar actividad, párate. A veces es necesario para ciertas funciones, sí, pero entonces debería explicarlo con claridad brutal. Si lo maquilla como “analítica anónima”, mala pinta.
Señal #2: nombre genérico + hype de modelos. Frases tipo “con GPT-5, Claude, DeepSeek y más” suenan a marketing de golpe. No es una prueba, pero es un patrón que se repite: “meto todos los nombres populares para aparecer en búsquedas”.
Señal #3: demasiadas instalaciones para una marca que no conoces. Aquí está la trampa psicológica: “si la tienen 600.000 personas, será segura”. Spoiler: la escala no protege, solo amplifica el daño si sale mal.
Señal #4: comportamiento “raro” al desinstalar. Si al quitar una extensión se abre una pestaña recomendándote otra (o la misma), o te manda a una web extraña, apúntalo como bandera roja.
Señal #5: tu navegador “sabe” que algo no cuadra. Chrome ya avisa cuando una extensión ya no está disponible o ha sido despublicada. Si te sale ese mensaje, no lo ignores “para luego”: es exactamente el tipo de alerta que conviene tomarse en serio.
Paso 1: abre el gestor de extensiones (en Chrome suele ser “Más herramientas → Extensiones” o escribiendo chrome://extensions en la barra).
Paso 2: busca específicamente estos nombres (o copia y pega el ID en la búsqueda del listado, si tu interfaz lo muestra):
• Chat GPT for Chrome with GPT-5, Claude Sonnet & DeepSeek AI (fnmihdojmnkclgjpcoonokmkhjpjechg)
• AI Sidebar with Deepseek, ChatGPT, Claude, and more. (inhcgfpbfdjbjogdfjbclgolkmhnooop)
Paso 3: si tienes cualquiera de las dos, elimínala. No “desactivar”. Eliminar.
Paso 4: piensa en lo que escribiste en tus chats durante el tiempo que la tuviste instalada. Aquí va una regla práctica: si pegaste algo que te dolería ver reenviado (datos de clientes, credenciales, código interno, documentos, información médica, problemas legales), asume que podría haber salido.
Paso 5: haz “higiene de daños”:
• Cambia contraseñas si alguna vez compartiste accesos, tokens o enlaces de un solo uso.
• Rota claves API y tokens de servicios (especialmente si trabajas con repositorios, cloud, paneles internos).
• Si usas IA para trabajo, avisa a tu equipo/IT: es mejor una conversación incómoda hoy que un incendio mañana.
• Revisa tus extensiones instaladas y elimina las que no uses. El mejor riesgo es el que no existe.
Paso 6 (opcional pero recomendable): crea un perfil de navegador “limpio” solo para IA. Sin extensiones. Sin historial mezclado. Es una medida sencilla y sorprendentemente efectiva.
No se trata de vivir con paranoia. Se trata de diseñar tu rutina con un poco de malicia preventiva. Cosas que funcionan:
Usa menos extensiones, pero mejores. La mayoría de gente tiene instaladas 10–20 extensiones “por si acaso”. La realidad: usas 3. El resto es superficie de ataque.
Desconfía de la “barra lateral mágica”. Una extensión que vive en todas tus páginas necesita permisos grandes. A veces es legítimo, sí. Pero entonces el coste real es claro: estás metiendo un intermediario entre tú y la web.
Separa el navegador “personal” del “de trabajo”. Incluso si trabajas en tu propio portátil. Dos perfiles. Dos mundos. Menos contaminación cruzada.
Si te interesa el ángulo “navegación con IA” (y los riesgos menos obvios, tipo inyecciones, extensiones agresivas y ataques de interfaz), échale un ojo a navegadores con IA: riesgos de prompt injection y cómo protegerte.
Lo más inquietante de esta historia no es solo el caso concreto. Es el patrón: se está normalizando un mercado gris alrededor de tus conversaciones con la IA.
En seguridad ya se habla de esto como “prompt poaching”: extensiones (maliciosas o “legítimas”) que capturan lo que escribes y lo que recibes en herramientas de IA. ¿Por qué? Porque ahí está el oro: intenciones, contexto, datos, procesos y, muchas veces, secretos.
La conclusión práctica es incómoda pero útil: trata tus chats con IA como si fueran un documento. Porque lo son. A veces más sensible que un email. Y si quieres ir un paso más allá, para usos de empresa tiene todo el sentido explorar opciones de chatbot privado con documentos en local o entornos controlados, donde tú decides qué entra y qué sale.
Hoy el titular es “dos extensiones robaban chats”. Mañana será otra cosa parecida con otra máscara. La buena noticia: con dos o tres hábitos (menos extensiones, perfiles separados y permisos bajo lupa) te quitas de encima el 80% del riesgo.
Y si solo te quedas con una idea: cuando algo vive dentro de tu navegador, no está “cerca” de tus datos. Está encima de tus datos.
Los chats completos (prompts y respuestas) de herramientas como ChatGPT o DeepSeek y también todas las URLs de las pestañas abiertas, exfiltrando esa información cada 30 minutos camuflada como "analítica anónima" para mejorar la experiencia.
Entre las dos extensiones identificadas sumaban unas 900.000 instalaciones: alrededor de 600.000 para una que se anunciaba con acceso a GPT-5, Claude y DeepSeek, y unas 300.000 para otra presentada como barra lateral con IA.
Porque juntas ambas cosas ya no es "leer un chat": es construir un mapa completo de quién eres, qué haces, con qué trabajas, qué empresa y qué proyectos manejas, algo mucho más valioso y peligroso que cualquier dato suelto.
No. El artículo insiste en que no hubo "malware" en el sentido clásico: bastó con permisos de extensión que leen lo que escribes y las URLs que visitas, sin ventana emergente ni aviso claro, para exfiltrar información de forma silenciosa.
La IA no miente: predice. Te explicamos por qué ChatGPT y otros modelos inventan datos y las 7 señales para detectar una alucinación antes de fiarte.
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