Qué hacen ChatGPT, Gemini y Claude con tus conversaciones
Qué hace cada asistente con lo que le escribes, dónde está el ajuste exacto para desactivar el entrenamiento y qué sigue guardado aunque lo desactives.
Aprende a escribir prompts efectivos para ChatGPT y Gemini: una estructura simple, ejemplos listos para copiar y los errores que arruinan tus resultados.
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La escena típica
Abres ChatGPT, escribes “hazme un trabajo sobre la Segunda Guerra Mundial” y te devuelve algo largo, genérico y que no te sirve. No es que la IA sea mala: es que el prompt es pobre.
Qué vas a aprender
Una estructura simple para escribir buenos prompts, ejemplos listos para copiar y pegar, y los errores que ahora mismo están matando tus resultados.
Para qué asistentes sirve
ChatGPT, Gemini, Copilot, Perplexity y prácticamente cualquier IA conversacional que responda en texto o voz.
La calidad de tus resultados con IA depende más de lo que tú escribes que del modelo que uses.
Misma IA, dos personas distintas: una obtiene ideas mediocres y textos reutilizables; la otra monta proyectos, prepara clases, escribe informes y ahorra horas cada semana. La diferencia está en el prompt.
En esta guía vamos a aterrizar qué es realmente un prompt, una fórmula para escribirlos bien en cualquier asistente (ChatGPT, Gemini, Copilot, etc.), trucos que marcan la diferencia y errores muy comunes que es probable que estés cometiendo sin darte cuenta.
Si todavía estás en fase “no tengo claro ni qué es ChatGPT ni cómo se usa”, te puede venir bien leer primero la guía básica de uso y luego volver a esta. Y si lo que quieres es aplicar los prompts a un blog o a un proyecto concreto, más abajo te enlazo recursos para eso también.
Un prompt no es una “frase mágica”. Es, básicamente, un briefing: las instrucciones que le das a la IA para que entienda quién eres, qué quieres y cómo lo quieres.
Si le dices a un diseñador solo “hazme un logo”, te traerá algo genérico. Si le cuentas quién eres, tu público, tus preferencias y el estilo, el resultado mejora mucho. Con ChatGPT o Gemini pasa exactamente lo mismo.
Piensa en el prompt como una combinación de:
Cuando estructuras bien estos elementos, da igual si usas ChatGPT, Gemini o cualquier otro: las respuestas mejoran de golpe.
Puedes complicarlo todo lo que quieras, pero para el 90 % de casos te basta esta plantilla:
Actúa como: [rol que quieres que adopte la IA].
Contexto: [explica tu situación, nivel, tipo de proyecto].
Objetivo: [qué resultado concreto quieres en esta conversación].
Formato: [lista, tabla, email, guion, esquema, pasos…].
Restricciones: [longitud, tono, público, idioma, qué debe evitar].
Antes de responder: hazme 3 preguntas para aclarar lo que necesitas.
Fíjate en el último punto: “hazme 3 preguntas”. Es uno de los trucos más potentes y menos usados. En lugar de soltar una respuesta genérica, obligas a la IA a afinar el contexto antes de ponerse a trabajar.
Actúa como profesor de física de bachillerato. Contexto: estoy preparando un examen sobre cinemática, tengo 17 años y me cuesta visualizar los problemas. Objetivo: entender bien el movimiento rectilíneo uniforme y el movimiento rectilíneo uniformemente acelerado para aprobar el examen. Formato: explícamelo como si tuvieras que enseñárselo a tu hermano pequeño, con comparaciones y ejemplos fáciles, y al final hazme 10 preguntas tipo test con sus respuestas. Restricciones: evita fórmulas avanzadas que no se vean en bachillerato. Antes de responder, hazme 3 preguntas para ajustar mejor la explicación.
Actúa como consultor de marketing digital especializado en pequeños negocios locales. Contexto: tengo una clínica dental en una ciudad de 100.000 habitantes y un presupuesto muy limitado. Objetivo: diseñar un plan de contenidos para 30 días para Instagram y Google Maps que me traiga más pacientes. Formato: tabla con fecha, tipo de contenido, texto base, llamada a la acción y propuesta de imagen. Restricciones: tono cercano pero profesional, evita promesas exageradas. Antes de responder, hazme 3 preguntas sobre mi cliente ideal y mis servicios principales.
Si estás usando estos asistentes para crear contenido y atraer clientes, combinar buenos prompts con una estrategia de publicación es clave. En esta otra guía explico en detalle cómo usar IA para crear un blog que atrae clientes, con ejemplos reales de estructura y calendario.
“Hazme un trabajo sobre el cambio climático” vs “Escribe un ensayo de 800 palabras sobre el impacto del cambio climático en la agricultura en España, nivel bachillerato, con introducción, 2 apartados de desarrollo y una conclusión, usando ejemplos de cultivos concretos”. ¿Cuál crees que funcionará mejor?
No se trata de escribir una biblia, sino de concretar lo que para ti significa “bien hecho”.
En vez de pedir en un único mensaje “escríbeme el guion de mi curso online”, prueba algo como:
Cada paso es un prompt separado. Esto te permite corregir el rumbo sobre la marcha y hace que Gemimi o ChatGPT construyan algo más sólido.
Mucha gente pide algo, lee la primera respuesta y dice “la IA no sirve”. Pero el verdadero juego está en los mensajes de mejora que vienen después, por ejemplo:
Piensa en la IA como en un diseñador al que le das feedback. El prompt inicial es el punto de partida, no el final.
Los modelos de lenguaje funcionan muy bien por imitación. Si le muestras un párrafo, un email o una estructura que te gusta y le dices “escribe algo parecido sobre otro tema”, la calidad suele subir mucho.
Este es un ejemplo de email que escribí y me gusta el tono y la estructura. Analiza el estilo y luego escribe un email parecido, pero sobre [nuevo tema]. Mantén la misma longitud y tipo de frases, pero cambia completamente el contenido.
En lugar de abrir un chat nuevo para cada cosa, mantén un hilo por proyecto o tema. Así la IA puede ir entendiendo tu contexto y estilo poco a poco. Si tu asistente tiene función de “memoria” (como ChatGPT en algunos planes), enséñale qué cosas puede recordar sobre ti (tu trabajo, tu tono, tus objetivos).
Una de las razones por las que mucha gente se frustra y deja de usar estos modelos es porque nunca pasan de “jugar un rato”. De hecho, en el análisis que hicimos sobre estancamiento del engagement en ChatGPT se ve claramente este patrón: entusiasmo inicial, mala integración en el día a día… y abandono. Buenos prompts y buenos hábitos son el antídoto.
Vamos a bajar esto a tierra con ejemplos concretos que puedes adaptar. No se trata de memorizarlos, sino de entender la lógica y modificarlos a tu gusto.
Explicaciones paso a paso:
Actúa como profesor de [asignatura] para alumnos de [curso/nivel]. Explícame el tema de [tema concreto] en 3 niveles: primero como si lo explicases a un niño de 12 años, luego a un estudiante de bachillerato y después a un universitario. En cada nivel pon 2 ejemplos y 3 preguntas tipo test para comprobar si lo he entendido.
Resúmenes inteligentes:
Voy a pegar un texto largo sobre [tema]. Quiero que lo transformes en: 1) un resumen en 10 puntos clave; 2) una lista de definiciones importantes; 3) 10 posibles preguntas de examen con sus respuestas. Adapta el nivel a [ESO, bachillerato, universidad, oposiciones]. Cuando esté listo, propón un mini plan de estudio de 3 días usando este material.
Emails profesionales:
Actúa como asistente de comunicación profesional. Te voy a dar un borrador de email para [contexto: cliente, proveedor, jefe, equipo]. Reescríbelo manteniendo todas las ideas, pero con un tono [más formal / más cercano / más directo], corrigiendo errores y mejorando la claridad. Propón 2 versiones alternativas del asunto.
Ideas de producto y análisis rápido:
Actúa como analista de negocio para un proyecto de [tipo de negocio]. Contexto: quiero lanzar [idea de producto/servicio] dirigido a [público objetivo] en [país/idioma]. Objetivo: generar 10 variantes de la idea inicial y analizar en una tabla ventajas, riesgos y complejidad de implementación de cada una. Después, recomiéndame las 3 con mejor relación impacto/esfuerzo.
Entender código heredado:
Actúa como senior developer en [lenguaje / stack]. Te voy a pegar un fragmento de código. Primero, explícamelo como si fuera junior en 5 puntos. Luego indícame posibles problemas de rendimiento, seguridad o mantenibilidad. Finalmente, propón una versión refactorizada y coméntala línea a línea.
Diseñar un pequeño sistema:
Actúa como arquitecto de software. Quiero diseñar un sistema que haga [descripción breve]. Diseña primero una arquitectura de alto nivel (componentes y cómo se comunican) y luego detalla las tecnologías recomendadas para cada parte, con pros y contras. Adáptalo a un equipo pequeño con pocos recursos.
Si te interesa ir más allá y ver cómo encajar estos prompts dentro de sistemas completos (no solo “chats sueltos”), te recomiendo echar un vistazo a la guía de diseño de sistemas de machine learning, donde hablamos de pipelines, modelos y producto, no solo de conversaciones sueltas.
Generación de ideas con filtros:
Actúa como creativo de contenidos para [plataforma: blog, YouTube, TikTok…]. Tema general: [tu tema]. Genera 30 ideas de contenido agrupadas en 3 niveles (principiante, intermedio, avanzado). Para cada idea, dame un titular, un ángulo original y qué tipo de recurso necesitaría (guion, infografía, estudio de caso…). Al final, sugiere una secuencia de 7 piezas para lanzar en los próximos 14 días.
Estos prompts funcionan igual de bien con ChatGPT, Gemini o Copilot. La diferencia suele estar en qué tan bien se integran con tus herramientas de trabajo (Docs, Word, etc.) y en el modelo que tengan disponible en tu plan.
“Hazme un plan para ser rico”, “dime cómo montar un negocio rentable”. Si tú mismo no sabrías responder a eso sin hacer preguntas, la IA tampoco. Reformula hacia algo más concreto: sector, público, conocimientos, recursos, plazos…
Diseñar una estrategia, escribir 20 posts, planificar un curso y redactar todos los emails de venta en un solo prompt suele dar como resultado texto inflado y superficial. Mejor encadenar pasos y profundizar poco a poco.
Copiar y pegar la salida directamente a tu blog, a clase o a un cliente es mala idea por dos motivos:
La IA es un primer borrador acelerado, no la versión final.
Si una respuesta no te convence, dilo: “esto es demasiado teórico”, “pon más ejemplos”, “estás usando un tono muy técnico”. Cuanta más retroalimentación le das, más se acercan las siguientes respuestas a lo que necesitas.
El peor error no es escribir mal el prompt, es creerte todo lo que dice la IA solo porque lo dice con seguridad. Tu criterio sigue siendo el filtro final, especialmente en temas sensibles (salud, finanzas, legal, decisiones vitales).
A medida que estos modelos ganan peso, también aparecen preguntas serias sobre poder, control y dependencia. Si te interesan estas implicaciones más profundas (qué pasa cuando la IA empieza a decidir cada vez más cosas por nosotros), te puede resultar útil la reflexión que hacemos en artículos como cuando la IA decida qué es verdad en Internet.
Para que no se quede en teoría, aquí tienes una mini lista que puedes revisar antes de enviar tu próximo mensaje a ChatGPT, Gemini o cualquier otro asistente:
Si marcas al menos cinco de estas siete casillas, vas por buen camino. No necesitas prompts “secretos” ni copiar archivos interminables de fórmulas: necesitas claridad sobre lo que quieres y la costumbre de conversar con la IA como con un colaborador, no como con una máquina de vending.
Luego, cada asistente tiene sus matices (integración con tus herramientas, modelos, límites, etc.). Si quieres una panorámica práctica de en qué destaca cada uno y qué puedes hacer con sus planes gratuitos, tienes esta otra guía sobre herramientas de inteligencia artificial gratis que merece la pena probar en 2026.
La buena noticia es que no necesitas ser “experto en IA” para escribir buenos prompts. Lo que sí necesitas es tratar a estos modelos como lo que son: asistentes muy rápidos, muy versátiles y a veces muy despistados, a los que hay que dar contexto, corregir y guiar. Si haces eso, el salto de calidad en tus resultados llega mucho antes de lo que crees.
Un buen prompt combina rol (qué papel adopta la IA), contexto (tu situación o nivel), objetivo (qué quieres conseguir), formato (lista, tabla, email...) y restricciones (longitud, tono, idioma). Estructurar estos cinco elementos mejora las respuestas en cualquier asistente.
Pedirle a la IA que te haga 2-3 preguntas antes de responder. En lugar de recibir una respuesta genérica de inmediato, obligas al asistente a afinar el contexto de tu situación antes de ponerse a trabajar, lo que mejora mucho el resultado final.
Porque el prompt inicial es solo el punto de partida. La calidad sube de verdad cuando iteras con feedback concreto, como pedir que lo acorte, que cambie el tono o que añada ejemplos, en vez de conformarte con la primera respuesta.
Pedir "milagros" vagos sin contexto, intentar resolver todo en un único mensaje, copiar y pegar la respuesta sin revisarla, no dar feedback cuando algo no convence, y delegar el criterio final a la IA en temas sensibles como salud o finanzas.
Qué hace cada asistente con lo que le escribes, dónde está el ajuste exacto para desactivar el entrenamiento y qué sigue guardado aunque lo desactives.
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