Qué hacen ChatGPT, Gemini y Claude con tus conversaciones
Qué hace cada asistente con lo que le escribes, dónde está el ajuste exacto para desactivar el entrenamiento y qué sigue guardado aunque lo desactives.
Fechas clave (2025–2027), qué empieza a aplicarse en 2026, y la lista de tareas mínima si usas IA en negocio (aunque seas “solo deployer”).
GUÍAS & TUTORIALES · AI ACT · CUMPLIMIENTO
El 2 de agosto de 2026 no es “otra fecha más”: es el día en el que muchos se van a dar cuenta (tarde) de que usar IA sin orden es un riesgo legal y de reputación.
La buena noticia: no necesitas convertir tu empresa en un despacho jurídico. Necesitas un inventario, avisos claros, controles básicos y evidencia de que haces las cosas con cabeza.
Si estás leyendo esto, probablemente estás en una de estas situaciones: usas un chatbot para atención al cliente, automatizas partes del marketing, filtras CVs con una herramienta “inteligente”, haces scoring de leads, o integras una API de IA en tu producto. Y como no “fabricas” el modelo, te dices: “yo solo lo despliego”.
Pues bien: el AI Act también se acuerda de ti. En su idioma, tú eres deployer (la entidad que usa el sistema bajo su autoridad), y tienes obligaciones propias, especialmente si tu caso cae en alto riesgo o si interactúas con personas o generas contenido que puede engañar. Si quieres una guía más general para pymes y autónomos, aquí la tienes: EU AI Act para pymes y autónomos: qué te toca y qué puedes ignorar (de momento).
2 feb 2025
Prohibiciones + “AI literacy” (formación mínima interna).
2 ago 2025
GPAI + reglas de gobernanza (sobre todo para proveedores).
2 ago 2026
Aplicación “general” + transparencia (y, en el calendario base, alto riesgo Annex III).
2 ago 2027
Alto riesgo en productos regulados (transición extendida).
Nota importante: el calendario “oficial” marca el 2 de agosto de 2026 como fecha de plena aplicabilidad, pero existe una propuesta de simplificación (Digital Omnibus) que podría mover parte del bloque de alto riesgo dependiendo de la disponibilidad de estándares y herramientas de apoyo. Aunque esa negociación cambie meses arriba o abajo, la estrategia ganadora para tu empresa es la misma: llegar con los deberes hechos.
En el calendario base, el AI Act entra en su fase “de negocio real”: ya no es solo un marco bonito, sino un conjunto de obligaciones que empiezan a pedir pruebas de cumplimiento (y no solo buenas intenciones). La Comisión lo resume así: el reglamento entra en vigor en 2024 y es plenamente aplicable dos años después, con excepciones por fases (2025, 2026 y 2027).
Para ti, como empresa que usa IA, hay dos “zonas calientes” que suelen explotarte en la cara:
Transparencia con personas: si una IA habla con usuarios, genera contenido que puede confundirse con humano, o produces “deepfakes” (audio, vídeo o texto “como si…”), tienes que avisar y etiquetar de forma clara, salvo excepciones concretas.
Alto riesgo: si usas IA en procesos donde hay derechos en juego (empleo, educación, crédito, salud, biometría…), el listón sube: instrucciones de uso, supervisión humana competente, logs, gestión de incidentes, información a afectados… y, en algunos casos, evaluación de impacto en derechos fundamentales.
Y sí: hay sanciones serias. Para que te hagas una idea, el régimen de multas contempla tramos que llegan hasta 35M€ o 7% del volumen de negocio mundial anual (lo que sea mayor) para prácticas prohibidas; y hasta 15M€ o 3% para incumplimientos de obligaciones (incluidas las de deployers y la transparencia). En pymes, la norma prevé un enfoque más “proporcional” (suele aplicarse el menor entre porcentaje y cantidad fija).
Te lo dejo en modo “imán de nevera”, porque memorizar artículos no sirve: sirve saber cuándo te pueden pedir evidencias.
Desde 2 febrero 2025: prácticas prohibidas + obligación de “AI literacy” (formación y guía interna para quien usa/operará IA en tu nombre).
Desde 2 agosto 2025: reglas de gobernanza y obligaciones para modelos de propósito general (GPAI), más relevantes si eres proveedor, pero muy útiles para exigir papeles a tu vendor.
Desde 2 agosto 2026: fase “seria” para empresas: transparencia (Artículo 50) y, en el calendario base, buena parte del bloque de alto riesgo. Además, las autoridades nacionales empiezan a supervisar y hacer cumplir (por ejemplo, AI literacy entra en aplicación en 2025, pero el arranque de supervisión/enforcement se sitúa en 2026).
Hasta 2 agosto 2027: transición extendida para alto riesgo cuando la IA va embebida en productos regulados.
Extra útil: aunque estés fuera de la UE, el AI Act puede aplicarte si pones sistemas en el mercado de la Unión, los usas en la UE o su uso impacta a personas en la UE.
Esta es la pregunta que separa a las empresas tranquilas de las que entran en pánico a última hora: ¿estás usando IA bajo tu autoridad, o estás “poniendo un sistema en el mercado” como parte de tu producto?
Eres deployer si…
Usas una herramienta de IA para operar tu negocio (soporte, marketing, RRHH, análisis, etc.), aunque sea “de terceros”. Tu trabajo es: uso conforme a instrucciones, supervisión humana, transparencia cuando toca, y gestión de incidentes.
Te acercas a proveedor si…
Integras IA como parte de lo que vendes (por ejemplo, “tu software con IA” para otros), defines su finalidad, lo empaquetas y lo ofreces a clientes. Aquí entran obligaciones más pesadas (documentación técnica, evaluación de conformidad en ciertos casos, etc.).
No te obsesiones con la etiqueta. Lo que importa es algo muy práctico: si mañana te piden evidencias, ¿puedes enseñar qué IA usas, para qué, con qué datos, quién la supervisa y qué haces cuando falla?
Vamos a lo práctico: esta es la lista corta que, bien hecha, te cubre el 80% del riesgo real. Si quieres ampliar la parte de documentación interna, te dejo también esta guía: cómo documentar el uso de IA en tu empresa (sin volverte loco).
Hazte tres preguntas por cada caso:
Regla de oro: si tu IA clasifica personas, puntúa, prioriza o recomienda cosas que luego una persona ejecuta “en automático”, trátalo como sistema sensible y sube el nivel de control desde ya.
Si tienes un chatbot, un asistente en web, un bot de WhatsApp o un sistema que genera contenido para el público, la transparencia no es opcional: es la forma más barata de evitar problemas.
Este bloque está directamente alineado con las obligaciones de transparencia para proveedores y deployers en el Artículo 50.
Aquí es donde el “yo solo lo uso” deja de servir. Para alto riesgo, como deployer, se espera (entre otras cosas) que:
Este resumen viene de las obligaciones del Artículo 26 para deployers de sistemas de alto riesgo.
No siempre, pero cuando toca, toca antes del primer uso. En particular, afecta a ciertos deployers (por ejemplo, cuerpos/entidades públicas o privados que prestan servicios públicos, y algunos casos concretos de Annex III). La FRIA te obliga a describir el proceso, quién puede verse afectado, riesgos, supervisión humana y medidas de mitigación, y se complementa con evaluaciones de impacto de protección de datos cuando existan.
La obligación de AI literacy pide que tu personal (y cualquiera que opere IA en tu nombre) tenga el nivel de conocimiento adecuado para usarla bien, entender riesgos y aplicar supervisión humana cuando proceda. No se trata de “dar un curso genérico”, sino de ajustar la formación al contexto y al riesgo del sistema… y guardar un registro interno de lo hecho.
Este bloque te ahorra semanas. Si compras o integras IA, pide respuestas concretas (idealmente por escrito) a estas preguntas:
Si además publicas contenido, acuérdate de lo más simple: el usuario no debería tener que adivinar si está viendo IA o humano. Ahí es donde muchas sanciones “tontas” nacen: no por mala fe, sino por no poner un aviso claro.
Semana 1: inventario completo + owners + mapa de datos (qué entra y qué sale).
Semana 2: clasificación por riesgo + detectar “zonas rojas” (alto riesgo / transparencia / deepfakes / RRHH / scoring).
Semana 3: controles básicos: avisos al usuario, escalado a humano, política interna de uso, retención de logs, proceso de incidentes.
Semana 4: formación (AI literacy) + carpeta de evidencias + checklist de proveedor y contratos (lo que falte, se planifica con fechas).
Si quieres darle un plus a esto (sin complicarte), añade dos cosas: una revisión de riesgos de alucinaciones/privacidad y un cuadro simple de métricas para controlar si el sistema se está degradando con el tiempo. Aquí tienes ambas piezas: errores típicos al usar IA (alucinaciones y privacidad) y KPIs para un proyecto de IA que no sea humo.
En 2026, el AI Act deja de ser conversación de conferencias y empieza a ser conversación de operaciones: procesos, evidencia, responsables, avisos y control de riesgos. Si llegas al 2 de agosto con una lista de IA, roles claros, transparencia visible, formación interna y un plan de incidentes, estás en el grupo que duerme mejor.
Tu objetivo no es “hacer compliance”. Tu objetivo es poder responder, en 10 minutos, a estas dos preguntas:
1) ¿Qué IA usamos exactamente y para qué?
2) ¿Qué controles tenemos para que no dañe a personas, no engañe y no se nos vaya de las manos?
Entra en su fase "seria" para empresas: se aplican las reglas de transparencia (Artículo 50) y, en el calendario base, buena parte del bloque de alto riesgo. Las autoridades nacionales empiezan a supervisar y exigir cumplimiento, ya no basta con buenas intenciones sino que se piden pruebas.
Sí, aunque no fabriques el modelo eres "deployer" si usas una herramienta de IA para operar tu negocio (soporte, marketing, RRHH...). Tienes obligaciones propias: uso conforme a instrucciones, supervisión humana, transparencia cuando toca y gestión de incidentes.
El régimen de multas llega hasta 35 millones de euros o el 7% del volumen de negocio mundial anual (lo que sea mayor) para prácticas prohibidas, y hasta 15 millones o el 3% para incumplimientos de otras obligaciones, incluidas las de transparencia. Las pymes tienen un enfoque más proporcional.
Un inventario de qué sistemas de IA usas y para qué, con qué datos trabajan y quién es el responsable de cada uno; clasificar el nivel de riesgo de cada caso; y avisos de transparencia claros cuando la IA interactúa con personas o genera contenido que puede confundirse con humano.
Qué hace cada asistente con lo que le escribes, dónde está el ajuste exacto para desactivar el entrenamiento y qué sigue guardado aunque lo desactives.
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