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Qué hace cada asistente con lo que le escribes, dónde está el ajuste exacto para desactivar el entrenamiento y qué sigue guardado aunque lo desactives.
Guía práctica para montar, sin programar, un mini detector de noticias falsas con IA y herramientas no-code: formulario, IA y automatización.
GUÍAS & TUTORIALES · IA · DESINFORMACIÓN
Objetivo
Montar un mini sistema de alerta que señale titulares y enlaces sospechosos, para revisarlos con calma.
Tecnología
Usaremos modelos de IA generativa combinados con herramientas no-code (formularios, hojas de cálculo e integradores).
Advertencia
No vas a crear un oráculo de la verdad, sino una ayuda para detectar posibles bulos y revisar mejor.
Te suena la escena: alguien manda un titular escandaloso al grupo de la familia, alguien responde “esto es fake” y a partir de ahí nadie sabe quién tiene razón.
La desinformación no se combate solo con intuición ni con “me suena que esto es de tal medio”. Y aunque no tengas un equipo de ingenieros, hoy puedes montar un mini detector de posibles noticias falsas usando IA y herramientas no-code. No va a sustituir a un buen periodista ni a un verificador profesional, pero sí te puede ayudar a marcar lo sospechoso, organizar enlaces, añadir contexto y tomar mejores decisiones antes de compartir. Vamos paso a paso.
Antes de abrir ninguna herramienta, algo fundamental: no existe un detector perfecto de noticias falsas. Ni siquiera para equipos expertos con datos privilegiados. La IA puede ayudarte a:
Lo que no puede hacer (y conviene repetirlo):
Piensa en lo que vas a construir como un semáforo de sospecha: verde (nada raro a simple vista), amarillo (hay señales que conviene revisar), rojo (alta probabilidad de bulo, mejor no compartir sin investigar).
Vamos a ver una arquitectura que puedes montar en una tarde, sin escribir código:
Más adelante puedes complicarlo (con un bot de Telegram, un panel de control, puntuaciones, etc.), pero esta base ya te da algo útil: un sitio donde enviar noticias dudosas y recibir una primera evaluación razonada, archivada y trazable.
No necesitas casarte con una plataforma concreta, pero para que tengas algo concreto en la cabeza, una combinación típica podría ser:
Lo importante no es tanto el nombre de la herramienta como que cumpla tres cosas: pueda recibir datos, hablar con un modelo de IA y devolverte un resultado de forma relativamente cómoda para tu equipo o comunidad.
Si le pides a un modelo que diga si algo es “verdadero o falso” sin contexto, vas directo a la frustración. Mejor plantearlo como una checklist de señales de riesgo. Por ejemplo:
Tu mini detector no tiene que resolverlo todo. Basta con que convierta estas preguntas en una evaluación estructurada: por ejemplo, una puntuación de cero a cien con un pequeño informe de texto, y etiquetas como “clickbait”, “sin fuentes”, “contradice datos oficiales”, etc.
Este enfoque por señales encaja mucho con otros sistemas de análisis de contenido que ya están usando IA para detectar similitudes, plagio o manipulación, como cuento en el artículo sobre detección de semejanza en YouTube con IA. Aquí haces algo parecido, pero aplicado a titulares y noticias.
Vamos a construir un flujo básico que puedes adaptar a tus herramientas favoritas. Imagina esta combinación: formulario de Google, hoja de cálculo y Zapier (pero podrías sustituirlos por Typeform, Airtable y Make sin problema).
Crea un formulario con estos campos mínimos:
Configura el formulario para que las respuestas vayan automáticamente a una hoja de cálculo. Esa hoja será tu “bandeja de entrada” estructurada.
En la hoja de cálculo añade columnas extra donde quieres que viva el análisis de la IA. Por ejemplo:
No hace falta rellenarlas a mano: tu automatización será la encargada de completarlas cada vez que llegue una noticia nueva.
En Zapier, Make o similar, crea un flujo con esta lógica general:
El corazón de todo es el mensaje que le das al modelo. Define con claridad qué quieres: marcar señales, no ejercer de juez supremo. Puedes incluso pedirle que devuelva una respuesta en formato estructurado (por ejemplo, en una especie de “tabla” de texto que luego parseas) para facilitar la integración.
Con los datos fluyendo, crea un pequeño panel:
Si usas Airtable o Notion, esto es relativamente sencillo con vistas filtradas y campos de selección. El objetivo es que la IA te prepare el terreno y tú solo tengas que dedicar tu tiempo a lo realmente dudoso.
Una vez tienes el flujo básico, puedes hacer que la IA deje de ser solo un “procesador en segundo plano” y se convierta en un asistente con el que hablar.
Usando integraciones de Slack, Discord, Teams o Telegram puedes crear un bot donde cualquier persona pegue un titular o enlace y reciba:
Por debajo, el bot puede seguir escribiendo todo en la misma hoja o base de datos, para que tengas histórico y estadísticas.
Algunas herramientas permiten crear extensiones o “acciones” de navegador que envían la página actual a tu flujo de IA. Así, mientras lees un artículo, puedes hacer clic en “analizar noticia” y recibir un resumen de riesgos sin salir de la pestaña.
Este tipo de asistentes encaja bien con la idea de agentes que consumen y filtran noticias por ti, algo de lo que hablo más en detalle en el post sobre asistentes de IA para noticias. La diferencia aquí es que tú mantienes el control sobre qué se marca y cómo.
Cuando ya tengas la base funcionando, puedes añadir capas extra. Algunas ideas:
Eso sí, cada capa extra implica también más responsabilidad y más riesgo de sobreconfiar en el sistema. Por muy sofisticado que sea, seguirá siendo un modelo que opera sobre datos incompletos y bajo supuestos limitados.
Usar IA para combatir desinformación es tentador, pero no está libre de trampas. Algunas de las más importantes:
En el artículo sobre qué pasa cuando la IA decida qué es verdad en internet hablo precisamente de ese peligro: dejar que modelos opacos se conviertan en árbitros de la realidad. Tu mini detector tiene que ser justo lo contrario: una herramienta transparente que te ayuda a hacer mejores preguntas, no a dejar de hacerlas.
Para cerrar, algunas recomendaciones concretas si decides poner en marcha tu sistema:
Si trabajas en un medio, una institución o una comunidad grande, también tiene sentido hablar con equipos de datos o legales antes de usar estos sistemas de forma masiva. A veces la frontera entre “ayuda interna” y “decirle al público qué es falso” es más delicada de lo que parece.
Montar un mini detector de noticias falsas con IA no te convierte en verificadora profesional, pero sí en algo casi igual de valioso: alguien que no se conforma con el “me lo han pasado por WhatsApp” y decide construir herramientas para mirar con más calma lo que llega.
La buena noticia es que ya no hace falta saber programar ni desplegar modelos enormes para hacerlo. Con formularios, hojas de cálculo, una plataforma no-code y un modelo de lenguaje bien instruido puedes montar un pequeño laboratorio de verificación para tu entorno: tu redacción, tu asociación, tu centro educativo o simplemente tu grupo de amistades.
Lo importante no es que tu sistema sea perfecto, sino que te recuerde algo que solemos olvidar cuando vemos una noticia impactante: que siempre queda margen para hacer una pregunta más, buscar una fuente más y esperar un poco antes de dar al botón de “reenviar”. Ahí, la IA no es enemiga ni salvadora, sino una herramienta más de pensamiento crítico si la usamos con cabeza.
No. La IA puede señalar titulares sensacionalistas, falta de fuentes o contradicciones con datos oficiales, pero no garantiza al cien por cien si algo es verdad o mentira. Es una ayuda para revisar con calma, no un sustituto de la verificación humana.
Basta con un formulario (Google Forms o Typeform), una hoja de cálculo o Airtable como almacén, un modelo de IA generativa que analice el contenido, y una automatización tipo Zapier, Make o n8n que conecte todas las piezas sin escribir código.
Comprueba si el titular es alarmista, si cita fuentes concretas o solo "expertos" sin nombre, si hay cifras muy precisas sin enlace a estudios, si el dominio imita a un medio conocido y si otras fuentes fiables hablan del mismo tema.
Puede heredar sesgos del modelo, fallar con contexto muy local, generar falsos positivos y provocar un "efecto oráculo" donde la gente asume que algo es falso solo porque lo dijo el bot, sin seguir pensando de forma crítica.
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